Inmortalidad y Resurreccion del creyente |
| Jueves, 10 de Septiembre de 2009 18:20 |
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En el principio Dios formó al hombre el polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida, Génesis 2:7. En ese soplo le comunico el espíritu o alma inmortal. En este sentido el hombre fue creado, y al igual que los ángeles, en un estado de perfección relativa y con una naturaleza inocente e inmaculada, pero como desobedeció fue el fundador de una raza corrupta, pecadora y heredera de muerte, palabra en su sentido más profundo, quiere decir: eterna separación de la vida y la presencia de Dios, pero sin que se pueda evitar seguir existiendo. Así que la caída del hombre introdujo la muerte física, para todos los hombres y la muerte espiritual y eterna para los que pequen. Romanos 5:12, Efesios 2:1, Romanos 6:23. Dios envió a su Hijo a redimirnos de este estado de pecado, muerte y condenación, y cuando de este estado de pecado, muerte y condenación, y nos da vida por medio de la fe en Él, esta vida es eterna y espiritual, es inextinguible e interminable en comunión permanente con el Hijo de Dios, Juan 3:36; 10:10; 11:25, Romanos 6:23. El acontecimiento de la resurrección e inmortalidad del creyente, debe entenderse en relación con la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo y siendo simultáneo con ella, pues entonces será cuando ocurra. Todos los creyentes de todas las épocas que ya han muerto, y los creyentes que aun vivan serán transformados, y es desde ese momento cuando tanto unos como otros serán hechos inmortales y nunca más estarán sujetos a la muerte, sino que tendrán un cuerpo glorificado e inmortal para siempre jamás, 1Tesalonicenses 4:13-17, 1 Corintios 15:22-23, 43-54 El Señor Jesucristo es quien quito la muerte y saco a la luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio 2 Timoteo 1:8-10. La resurrección e inmortalidad se refiere al cuerpo del creyente, pues el cuerpo es el que resucitará y será hecho inmortal uniéndose nuevamente con el espíritu: y así como el hombre fue creado en el principio, pero todavía con mayor gloria, así vivirá el creyente y esto es lo que le espera de acuerdo con la poderosa obra redentora de Cristo el Señor. |